Crisis de Personas, por Lydia Escribano
13:06 en Blog Diles, Noticias de Admin
Lydia Escribano, asistente a nuestros Networking, periodista y Coach, autora del Diccionario de Mujeres y otros libros, nos manda este artículo sobre otro tipo de Crisis, la crisis de valores del ser humano.
El comienzo del año 2012 ha venido acompañado para mí de un regalo maravilloso, una oportunidad magnífica -personal y profesional- que me ha brindado CESMA Escuela de Negocios propiciando mi participación en la cuarta edición de su Programa de Alta Dirección para Directivas y Empresarias (PADDE).
Impulsado y dirigido, entre otros, por una mujer dotada de una extraordinaria empatía, capacidad y visión, Toñi Rivilla (Directora de Planificación y Desarrollo de Negocio de CESMA), este Programa está en sintonía con una de las vocaciones esenciales de la Escuela: facilitar el acceso de la mujer a puestos directivos, ofreciendo los conocimientos técnicos y las habilidades directivas necesarias para ello.
Éste sería, de un modo, digamos aséptico, nada emocional, el enunciado del principal objetivo del PADDE. Sin embargo, la importancia y la riqueza del mismo radica en la transmisión de unos valores intangibles que, más allá de apuntes, título y documentación –geniales, sin duda-, estoy convencida de que me aportarán un legado y unos referentes imprescindibles en mi desarrollo personal y laboral.
Y es que me han bastado simplemente dos jornadas de clase para asimilar y ser consciente de una realidad que, de hacerla nuestra, empezaría a cambiar y/o paliar el panorama de crisis que venimos padeciendo en todos los ámbitos.
Reproduciendo los sabios y acertados argumentos de Pilar Gómez-Acebo ( Socióloga, experta en la gestión de Recursos Humanos, Presidenta de Honor de la Federación Española de Mujeres Directivas y Empresarias –FEDEPE- y una de las profesoras del PADDE), la crisis que vivimos es humana y, en consecuencia, económica y financiera. Ésta es la base del artículo que me gustaría compartir con el lector a partir de algunas de las ideas claves y, en mi opinión, de vital transcendencia, esbozadas por Pilar.
Históricamente, hemos sido entrenados en nuestra parte racional, que sólo supone un 10% de la persona, dejando de lado nuestra parte emocional (emociones, sentimientos, voluntad), que constituye el restante y abrumador porcentaje del ser humano y también nuestro patrimonio diferencial frente a los demás.
El siglo XX ha sido, amén de muchas otras cosas, el de la avaricia, la codicia, la falta de confianza, el enriquecimiento a corto plazo, pero no el del entrenamiento emocional de las personas. La brutal crisis económica que nos azota ha dejado al descubierto una terrible falta de sensibilidad, entendida como observación y escucha de lo que el otro nos puede enseñar, nos puede decir y aportar. Y en ese sentido, se han venido perdiendo los verdaderos equipos en las empresas, los verdaderos talentos individuales; se ha dejado de concebir a las personas como una inversión para asumirlas como un coste obligatorio con el que mercadear al antojo de las cifras y se ha ido perdiendo la capacidad de gestionar su valía única.
Comparto con Pilar Gómez Acebo su convencimiento de que aún estamos a tiempo de aprender a hacerlo, es decir, de entrenarnos para gestionar personas, promocionar su valor propio y diferencial y aprender en equipo, desde la observación y la escucha como símbolos de fortaleza e inteligencia. De generar afecto, como clave de poder, de generar confianza, de hacer sentir bien a los demás, de ilusionar para, en definitiva, generar un compromiso colectivo.
En este tiempo, dominado por la marabunta de cifras macroeconómicas, se debería estar poniendo también sobre todas las mesas (políticos, directivos, gestores de recursos humanos, etc, etc, …) el énfasis y el esfuerzo en esta realidad, porque las soluciones para salir de la crisis no deber
án dejar de lado, sino ir de la mano, de esta urgente necesidad de descubrir, promocionar y aprovechar el mejor patrimonio que cada uno de nosotros tiene para ofrecer.







